SAN
JUAN _ La Federación de Maestros de Puerto Rico anuncia al país que no menos que una huelga general de grandes proporciones, que paralice los sectores estratégicos de la economía, será necesaria para revertir la brutal ola de despidos iniciada por el gobierno de Luis Fortuño y derogar la nefasta Ley 7. En esa dirección, la Asamblea de Delegados de la Federación de Maestros celebrada el pasado domingo, 27 de septiembre, acordó que todos los recursos humanos y materiales de la organización se deben dirigir a prepararnos para enfrentar las serias consecuencias de la Ley 7, garantizar los derechos de los trabajadores de la educación y defender con uñas y dientes la escuela pública.
La ola inmisericorde de despidos que ya pasa de 20,000 padres y madres que se han quedado sin el sustento de sus familias y sin recursos para encarar los compromisos económicos, tiene un grave impacto en el Departamento de Educación y por tanto en la calidad del servicio que reciben nuestros estudiantes. Más de 7,000 empleados no docentes serán despedidos fulminantemente, entre ellos miles de conserjes, secretarias, trabajadores I, ayudantes de maestros que sirven a la población de educación especial, oficinistas y otros empleados cuyas funciones son necesarias para que el proceso educativo pueda fluir adecuadamente. La masacre laboral perpetrada por el gobernador Fortuño y su claque de riquitos le asesta un rudo golpe a la educación pública y sume en la miseria a miles de familias trabajadoras.
Nadie se llame a engaño; tirar a la calle a miles de empleados públicos, eliminar los derechos adquiridos y beneficios de los trabajadores y desmantelar los servicios públicos esenciales del pueblo, son la antesala a la más furiosa ola de privatización que se haya conocido en el país. Esa gran alianza patronal-privatizadora encabezada por el gobernador Fortuño tiene como propósito llenarle los bolsillos a los ricos y poderosos banqueros, grandes industriales y empresarios, a costa del sacrificio y la miseria del pueblo trabajador.
Para derrotarlos y defender los derechos de los trabajadores y unos servicios de calidad, tenemos que desarrollar acciones contundentes que logren canalizar la indignación del pueblo y afecten la estabilidad del gobierno a todos los niveles. Como parte de la estrategia de lucha para enfrentar exitosamente la ofensiva patronal-privatizadora del gobierno de Fortuño, nuestra Asamblea de Delegados acordó concretamente:
- Mandatar al Comité Ejecutivo de la Federación a que elabore un Plan de Lucha dirigido a orientar y movilizar a la matrícula federada y al magisterio en general, para colocarnos en posición de desarrollar las acciones concertadas contundentes que sean necesarias, incluyendo la huelga, para lograr la derogación de la Ley 7.
- Autorizar un voto de paro que se pondrá en práctica en el momento que el movimiento obrero convoque al paro nacional que se está considerando para repudiar los despidos y exigir la derogación de la Ley 7.
El movimiento obrero y particularmente las organizaciones sindicales, está en una encrucijada histórica ineludible. Contestamos la masacre laboral que está cometiendo el Gobierno de Fortuño con la más contundente y poderosa arma con que contamos en este momento, la HUELGA INDEFINIDA, o sencillamente nos resignamos a que los próximos golpes nos destruyan. Conocemos por experiencia propia que lanzarse a una huelga indefinida es una tarea monumental que exige grandes y dolorosos sacrificios. Nos fuimos a la huelga durante diez días contra la administración anti-obrera de Acevedo Vilá y, así mismo, a la Federación de Maestros no le temblará el pulso a la hora de lanzarnos a la huelga para defender la educación pública y los derechos de los trabajadores de la educación, esta vez contra el gobierno patronal de turno.
Una Huelga General indefinida no la pueden hacer los líderes, sólo la garantizan los trabajadores en la calle, paralizando los centros de trabajo y movilizándose militantemente. Para lograr el éxito hay que reunir a las matrículas, que éstas autoricen las acciones contundentes y las lleven a la práctica con la mayor determinación. La democracia participativa es más importante que nunca. Por supuesto, los líderes de los sindicatos burocráticos que organizan empleados públicos bajo la Ley Núm. 45 tendrán que decidir si les importa más las cuotas que los derechos y el empleo de sus representados. Lucha sí, entrega no es el dilema planteado.
La Federación de Maestros hace un llamado urgente a todos los trabajadores de la educación a solidarizarse con los compañeros(as) despedidos(as) y a prepararnos para lanzarnos a la calle.
¡NO HAY TRIUNFO SIN LUCHA; NI LUCHA SIN SACRIFICIOS!
Rafael Feliciano Hernández
Presidente
Federación de Maestros |