SAN
JUAN _ La Federación de Maestros de Puerto Rico anuncia al país el Plan de Lucha aprobado por el Comité Ejecutivo dirigido a enfrentar de manera militante los efectos de la nefasta Ley 7 sobre los trabajadores de la educación y las acciones que debemos tomar, incluyendo la huelga, para garantizar los derechos del magisterio y la defensa irrestricta de la escuela pública puertorriqueña.
Con este Plan de Lucha el Comité Ejecutivo de la Federación de Maestros da cumplimiento al mandato expresado por la Asamblea de Delegados del sindicato celebrada el 27 de septiembre pasado. La Asamblea determinó que todos los recursos de la organización se dirijan a orientar, organizar y movilizar al magisterio en general y a los federados en particular, para desarrollar acciones contundentes que obliguen al gobierno de Fortuño y su claque de riquitos a derogar la Ley 7 y detener los planes de privatizar la escuela pública.
Nuestro Plan de Lucha persigue, entre otros, los siguientes objetivos:
- Orientar al magisterio sobre los efectos de la Ley 7 sobre las condiciones de trabajo y los derechos adquiridos de los docentes.
- Denunciar los planes de privatización impulsados por el gobierno-patrono a través de las escuelas chárter, la municipalización y las Alianzas Público Privadas (APP).
- Desarrollar las acciones de militancia y movilización necesarias para ir calentando los motores y ejercer presión contra el patrono-gobierno.
- Promover la creación de Comités de Resistencia en las escuelas y las estructuras necesarias para construir un proceso de lucha exitoso, incluyendo la huelga.
- Coordinar esfuerzos con los padres/madres para fortalecer la resistencia contra los efectos de la Ley 7.
Para la Federación de Maestros una huelga indefinida es una acción de lucha que para lograr la contundencia necesaria para presionar al gobierno-patrono, tiene que ser un proceso ampliamente participativo y democrático. Por eso, como parte de nuestro Plan de Lucha, en su momento estaremos convocando a la Asamblea de Delegados para que apruebe el voto de huelga y posteriormente, convocaremos a la Asamblea General para que ratifique la voluntad de lanzarnos a una huelga indefinida.
Por otro lado, una huelga indefinida tiene que lograr el propósito de paralizar las labores en el Departamento de Educación durante una gran cantidad de días y quizás semanas, para que el patrono-gobierno sufra la presión necesaria para obligarlo a atender las demandas de los trabajadores. Para lograr ese propósito, hay que orientar y preparar a la matrícula de tal forma que entienda y procese el gran sacrificio que una acción contundente como la huelga implica.
Antes de declarar una huelga general los trabajadores y trabajadoras que van a afrontar las consecuencias económicas y políticas de una huelga indefinida, tienen que aprobar democráticamente dicha acción.
La Federación de Maestros es la única organización que ha retado la Ley 45, a través de una huelga militante durante diez gloriosos días, contra el gobierno anti-obrero de Aníbal Acevedo Vilá. Por consiguiente conocemos de primera mano los grandes sacrificios que esa acción de resistencia significó para miles de maestras y maestros que bajo las más difíciles condiciones se dieron a respetar frente a un patrono abusador.
Nos preocupa sobremanera que dirigentes de la AFL-CIO y Change To Win, que nunca han retado la Ley 45, estén llamando a una supuesta huelga general sin discutirlo con sindicatos militantes que representamos a sectores sociales fundamentales, y sin establecer la debida coordinación entre todos los sectores que son necesarios para lograr una huelga indefinida exitosa. Una huelga general o parcial no se puede decretar desde una conferencia de prensa, es un proceso que amerita coordinación entre todos los implicados y que se tomen las medidas para garantizar que, por lo menos, se paralicen los resortes fundamentales de la economía indefinidamente hasta que se logre derogar la Ley 7. Una huelga efectiva necesita que se paralicen de verdad los servicios de electricidad, agua potable, educación, transportación y salud, entre otros. Sin detener esos servicios esenciales durante muchos días y semanas no se puede hablar de huelga y mucho menos general.
Para lograr ese propósito hay que reunir y preparar a las matrículas de los sindicatos, realizar las Asambleas Generales para que éstas tomen las decisiones y desarrollar la voluntad de lucha necesaria para paralizar los servicios esenciales. Cualquier llamado que se aparte de esos procesos democráticos es poco responsable y desgraciadamente está abocado a no ser exitoso.
Como parte del Plan de Lucha aprobado la Federación de Maestros está en la mejor disposición de coordinar con todos los sectores que sea necesario los trabajos conducentes a una huelga indefinida dentro y fuera del Departamento de Educación. Pero debe quedar claro, que esa coordinación tiene que ser un proceso multilateral que asegure los objetivos planteados.
Rafael Feliciano Hernández
Presidente Federación de Maestros |